¡Salta!

Había una vez un gran elefante y un pequeño caracol descansando en medio de un bosque.
- ¿Es verdad lo que dicen por ahí, de que con lo grandote que eres… no eres capaz de saltar? – preguntó el caracol.
- ¿Quién ha dicho eso? Menuda tontería – contestó el elefante.
- Pues si es mentira, demuéstralo… ¡Salta!
- Ahora no me apetece, estoy cansado.
- ¡Ja! No puedes…
Entonces el elefante se levantó, lenta y parsimoniosamente e intentó saltar. Primero levanto una pata, luego otra, después otra… y finalmente la cuarta.
- Ya está. – dijo.
- Nop… Eso no es saltar. ¡Saltar es levantar todas las patas del suelo a la vez!
- ¿Todas a la vez? Eso es imposible. - protestó el elefante, herido en sus 4 toneladas de amor propio. –¡Hazlo tu, listo!
- Yo no puedo – reconoció el caracol – porque no tengo patas, porque si tuviera…
- Eres un fanfarrón, un liante y un embustero – acusó el elefante realmente cabreado – Tu no sabes hacer otra cosa que… arrastrarte torpemente por el suelo.
- Yo puedo… - dijo el caracol pensativo – …puedo… ¡¡Trepar por ese rayo de sol que se cuela entre los arboles!!!
- JUAS, JUAS, JUAS!! - se rió el elefante – El calor debe haber derretido ya tu minicerebro. ¿nos apostamos algo?
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(continuará??)
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Tags: Elefantes, caracoles, saltos, apuestas.
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20.02.07
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Esta historia tiene un final, LO JURO.
Pero he decidido guardarlo en una caja de seguridad en Suiza y no hacerlo público hasta mañana por la noche.
Decidme amiguitas y amiguitos… como la acabaríais cada uno de vosotros?
Ni idea, pero hubo un momento en el que pensé que el elefante no podía saltar, pero sí podía FLOTAR con las cuatro patas levantadas en el aire.
Venga Sombrilla, no seas vaga.
¿Que se apostaron?
¿Quien ganó la apuesta?
¿Que pasó despues?
Aprovecha.
Se nadie por un día.
(como te gustan estas paquidermadas…)
pues yo también pensé que de alguna manera el elefante había saltado, pero a velocidad caracol, para ser gentil con su liante amigo.
pero entonces has transpuesto al elefante y lo has neurotizado un poquito… está listo para hacer una apuesta… lanza el reto… el caracol le responde: nos apostamos un par de entradas para ver al Circo del Sol (Cirque de Soleil, añadió el caracol)… el elefante empezó a reírse y “rápidamente” el caracol se transformó en mariposa y ascendió por el rayo de luz… porque en realidad el caracol no era caracol, sino otra cosa… el elefante tampoco era un elefante sino un canguro… y todo era una broma y ensayo que hacían los dos para una función del Circo del Sol (Cirque de Soleil), al cual ambos pertenecían.
Si es que tienen un arte estos del circo.
/
Lamento decirles que al final el caracol muere. Sí, aplastado (se ve venir)
Eres grande, Spica.
Y se nota que no te gustan nada estas paquidermadas… eh?
Y tu Ike…
eres maaaaaaalo.
Mmm, yo lo sabía pero con un elefante y una hormiga.
Yo por afininidaz me ziento caracol. Azi que me apuesto una docena de ezcamas a que trepa a la rama, consigue taparle la luz zolar al paquidermo y ezte vengativo y zangriento aprovecha para deglutir al pequeño antenífero.
Evidente que el caracol guarda un as en la manga. O si no, ¿para qué lleva mangas si no tiene brazos? Veo al elefante poco agudo…
Es imposible que el caracol pueda subir por el rayo de sol, el elefante le hace sombra.
A qué se apuestan algo? a que el caracol no puede trepar por el rayo de sol o a que el elefante si puede saltar?
El caracolito de todas formas no va a poder trepar pq al darle el sol sus ojitos se van a esconder y asi, a ciegas…el caracol ni trepa ni se arrastra.
En cambio el elefante, que parece tontorron, no sabe en realidad que sí puede saltar. No lo sabe porque no lo ha intentado.
Mientras el caracol ve la oscuridad de su caparazon a la luz del Sol, el elefante trata de saltar y lo consigue, pisando en su caída a una hormiguita que andurreaba por allí.
Colorín colorado, este cuento….
Estoy con Ike. Cuando los caracoles retan a los elefantes a saltar, sólo un final es posible: baba de caracol.
Ike y MH se me adelantaron y ya han pensado lo mismo que yo (y eso me preocupa bastante, por cierto :P): ese caracol está jugando con fuego.
Tras mucho fanfarronear (ambos eran varones, claro) apostaron que el perdedor sería el encargado, durante un mes de: levantarse a por el cenicero, ir a la nevera a por cervezas, buscar el mando a distancia y bajar la basura por las noches.
Primero probó el elefante, torpe, muy torpe, dio un traspiés y claro, el caracol desapareció de su vista.
-¡Maldito cobarde!Pues no se ha largado sin decirme ni media?!- Pensó el elefante.
Y se alejaron juntos (muy juntos) de allí
Bueno, ¿y? ¿qué pasó con el elefante y el caracol?
Que no me puedo dormir…
- No me gusta apostar…
- Vale, entonces de follar ni hablamos ¿no?
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