no es una peli cualquiera
hace un año o así, un amigo, pensando que un buen regalo para un intelectual chino como yo era castigarle con una película sesuda, apareció por mi casa con un DVD con la peli Gritos y Susurros de Igmar Bergman.
Obviamente los momentos apropiados para ver un dramón son tan difíciles de encontrar como los momentos apropiados para tener un hijo, o sea que no llegan nunca. Así la peli durmió el sueño de los justos durante todo este tiempo retractilada en su plastiquito y todo hasta el otro día, en que solo, fané y descangallado me animé a verla y de paso sufrir un poco.
Como siempre que uno se enfrenta a libros o pelis que forman parte de un cierto acerbo cultural y que además están archivados en un pasado feliz de la memoria más apolillada me llevé una enorme y gratísima sorpresa.

GRITOS Y SUSURROS es una película sobre una muerte, la de una mujer, pero lo que yo no recordaba es que esta muerta, una vez muerta y bien muerta, se levanta, habla, toca a sus hermanas, pidiendo un poco de amor, que horrorizadas son incapaces de asumir la doble vida del cadaver, por un lado rígido como la mojama en la cama donde está siendo velada y por otro lado lánguidamente vivivivito y cocoleando.
Gritos y Susurros por tanto es una peli de fantasmas, de apariciones, de muertos que se resisten a morir y que piden, intentando hacer oir su voz en medio de un guirigay de voces de otros muertos que pueblan la casa, un poco de ternura y comprensión, la que no tuvieron en vida.
Sorprende además la figura masculina en el mundo de Bergman y especialmente aquí, en el que los hombres se revelan como unos seres repugnantes, abyectos, que se dedican a comer compulsivamente, a beber, a follar y a humillar a las mujeres. Si recordamos el relato de su familia en Fanny y Alexander no es de extrañar que el maestro sueco del tostón profundo odiara la figura del padre y en general el papel que representaron los hombres en una sociedad provinciana, atrasada, pacata y beata como era la Suecia de principios del XX.
Los primeros planos de las bocas de los hombres comiendo, hablando, bebiendo, sonriendo, bastarían para plantear una limpieza étnica en toda regla, cortarnos todos los tíos la cola, hacernos una operación de cambio de sexo masivo y transformarnos en lesbianas, ya que estamos.
en cualquier caso se trata de una obra maestra del lenguaje cinematográfico, de la estética, de la capacidad narrativa, que transforma un relato breve en una peli de hora y media que transcurre como un suspiro, por no decir un susurro, sobre todo si la comparamos con las tramas y facturas de pelis modernas que cuando llevan veinte minutos de acción empezamos ya a echar de menos la tanda de anuncios… aunque estemos en el cine.
*** (Mucho Muy recomendable)
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06.09.07
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A mí eso de Gritos y Susurros me sonaba a un gag de Barrio Sésamo… Pues qué bien que la película sea buena. Aunque seguro que no sería tan estimada de ser de algún autor menos conocido.
A mí también me pasa que con el tiempo voy descubriendo que después de todo el bueno de bergman no era tan plasta…
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