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¿De qué estamos hablando?

A ver, niños y niñas… hoy vamos a buscar algunas palabras en el diccionario de la Real Academia Española:

HOMBRE

(¿individuo que tiene las cualidades
consideradas varoniles por excelencia,
como el valor y la firmeza?
)

.

.

MUJER

(¿que tiene las cualidades
consideradas femeninas?)

.

.

GOZAR

(¿conocer carnalmente
a una mujer?)

.

.

HUÉRFANO

(¿dícese de a quien se le han muerto
el padre y la madre
o uno de los dos,
especialmente el padre???)

.

.

Y ahora contestad algunas preguntas…
¿Conserva nuestro lenguaje una carga sexista?
¿Habría que cambiarlo?
¿Cuantos (o cuantas) “miembros” de la RAE son mujeres?

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19.06.08
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6 comentarios en “¿De qué estamos hablando?”

  1. Gravatar de Contra Contra Contra Contra Junio 19, 2008 @ 11:02 am

    La definición de la tres es totalmente correcta.

  2. Gravatar de Ike Janacek Ike Janacek Junio 19, 2008 @ 12:11 pm

    Sexistas son las definiciones, no las palabras. Comparen la definición de la RAE con las del Diccionario del Español Actual (el “Manuel Seco”) y verán que la diferencia la marcan las instituciones.
    Recuerda un poco aquello de “Perro: cánido macho. Perra: puta — Ramero: halcón joven que aún no vuela. Ramera: puta”
    ¿Nuestro lenguaje es sexista? por supuesto, como nuestros actos la mayoría de las veces. “Cojonudo” y “Coñazo” son muy ilustrativas en cuanto a significado.
    Para cambiar eso hay que empearse más en la intención de lo que digamos, no hacer el paripé de cambiar el género a muchas palabras hasta dejarlas cacofónicas perdidas.

    Respecto a las paridades… buf, lo de la “discriminación positiva” ahora pienso que es beneficiosa, pero puede que se convierta un día en simple discriminación. Creo que lo que siempre se debe evaluar son los méritos, no el sexo, y para enmendar errores antiguos (o actuales, muy presentes por desgracia) no compensa establecer igualdades “estadísticas” artificialmente.

  3. Gravatar de (v) (v) Junio 19, 2008 @ 1:50 pm

    uufff cualquiera dice algo despues de ike…..me apabulláis q soy una débil fémina!!

  4. Gravatar de la Sra. Directora la Sra. Directora Junio 19, 2008 @ 2:02 pm

    Posiblemente las instituciones (como la RAE) no hagan más que reflejar (y de una forma más bien lenta) lo que está sucediendo en la calle y realmente no se inventen nada. Pero el hecho de que algo SIEMPRE HAYA SIDO ASÍ no significa que no podamos o debamos empezar a corregirlo.

    Corto y pego un texto de Mónica Bar Cendón publicado ayer en el periódico Público que puede hacernos reflexionar:
    “Pongamos por caso: el sustantivo médico; genéricamente es masculino; hasta hace muy poco tiempo, “no se oía” el femenino; no se usaba sencillamente porque no existían mujeres médicas (perdón por la redundancia) ni ingenieras, ni abogadas, ni ministras. Pero ¿qué sucede en el caso contrario? Si se masculiniza un femenino, el masculino de azafata, no pasa a ser azafato, sino sobrecargo; y el de enfermera, no pasa a ser enfermero, sino asistente técnico sanitario; qué curioso, obsérvese como el uso perverso del femenino supone un descenso en el escalafón.”

    De cualquier manera, querido Ike, es un placer oir tus dudas y tus desconfianzas. Eres una persona sensata con la que da gusto debatir.

  5. Gravatar de la Sra. Directora la Sra. Directora Junio 19, 2008 @ 2:42 pm

    Y de “paridad” ni hablemos, querido Ike, porque es casi cómico…
    En toda la historia de la Real Academia, de entre los más de 500 (QUINIENTOS) académicos que han defendido cada letrita de nuestro diccionario, nos han representado… 3 (TRES) mujeres!!!!

    Elena Quiroga de Abarca (sillón A, de 1984 a 1995)
    Carmen Conde Abellán (sillón K, de 1979 a 1996)
    Ana María Matute (sillón K, desde el 98 hasta ahora)

  6. Gravatar de la sombri la sombri Junio 19, 2008 @ 6:13 pm

    La reflexion de Ike está muy bien, y la de la Señora Directora también. Concido plenamente con la necesidad de renovar algo que está establecido desde una perspectiva masculina, ya que la lengua como institución, ha estado en sus manos desde siempre. La vieja disyuntiva de si vemos el mundo a través de la lengua o construímos la lengua a través del mundo que vivimos, se hace mucho más patente en estas cuestiones. Lo triste es que cuando muchas mujeres se hacen su tarjeta de visita, optan por obviar su nombre, utilizar su apellido únicamente, y el masculino en el nombre de la profesión. “Pérez, arquitecto”, Aunque Pérez sea Pepita, y sea una arquitecta como la copa de un pino, (o pina). Aquellos que opinan que hay que dejarse de estas tonterías y centrarse en lo verdaderamente importante en cuestiones de igualdad, no son conscientes de la tiranía que puede ejercer una lengua.

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