Para no ya’s
Llegando ayer a mi domicilio ¿habitual? en estado de absoluto derrenguismo y exhaustidad conecté lo que viene siendo el contestador de Telefónica y atendí a la locución de una mujer que con voz de chupapollas me comentaba lo siguiente:
Tiene
un
mensajenuevo
Mensaje número
uno
enviado hoy
alas
diecinuevehoras
veinteh minutohs
“Hola, soy el mixto con huevo que te zampaste el otro día. Estoy echando de menos mi tapa, mira a ver si la ves por ahí, creo que la dejé en la mesilla de noche”
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dos
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tges
“1″ (¿!!?)
“Hola, soy el mixto con huevo que te zampaste el otro día. Estoy echando de menos mi tapa, mira a ver si la ves por ahí, creo que la dejé en la mesilla de noche”
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tges
“222222222222222222″ (!!!!!!)
mensajeborrado mensajeborrado mensajeborrado mensajeborrado mensajeborrado
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Los sandwiches no hablan. Y menos por teléfono
*

Cuchillo de Palo
21.03.07
Lo malo
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No se vayan todavía…
… porque semaolvidao contarles que durante el escaso cuarto de hora que mis superiores me brindan para comer he tenido a bien acudir a una cafetería del lugar que sirve ex-quesitos manjares.
Mi petición ha consistido en pincho de tortilla y coca-cola. El camarero me atiende solícito pero reparo en que me está sirviendo los hielos y el limón directamente con las manos (mejor diría con las pezuñas negruzcas y grasientas, si hubiera alguna posible manera de definir eso). Y lo mismo hace con la tortilla y el pan. El tenedor porta elegante unos pequeños pegotes de reminiscencia desconocida. Hago como si no me diera nada de asco, pruebo la tortilla sin respirar (aún así soy capaz de comprobar que está salada), le doy un pequeño sorbo al vaso y escupo el conglomerado en la papelera.
Decido cambiar al bar de al lado cuya carta me aturde de tal modo que me lleva, tras debatirme entre dudas existenciales, a pedir un mixto con huevo, de esos cuyo pan superior ha sido circularmente atravesado por un vaso en el que con certeza se habrá servido alguna que otra caña (y algún que otro hueso de aceituna, y quizás un poquito de ceniza).
El elenco de camareros, todos trapo al hombro, consta de un moro, una ecuatoriana y un tipo mezcla entre El Fary y José Carabias. Viva la pluralidad.
A mi derecha, en la barra, un buenhombre que frecuenta sin duda las casas de alterne. A mi izquierda, una señora que bien podría ser la madama de una de ellas.
Fuman.



El camarero Fary estornuda con fuerte expectoración encima de mi plato justo antes de servírmelo. Le digo:
- oiga, este huevo tiene moco
- Es que estará poco hecho
- Ah
Pero mi cuarto de hora expira e inteligentemente hago el siguiente pensamiento, vean:
“bueno, tampoco es cuestión de morirse de hambre”.
Y engullo.
*
Me recuerden que esta noche me lave la boca y el estómago con


Cuchillo de Palo
12.03.07
Todo lo demás, Lo malo
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Cuando me encuentro en esta casa…
… en la que no vivo pero hago como que sí, suelen asaltarme pensamientos impuros que me llevan a cometer actos vandálicos. El último de ellos ha sido sintonizar en mi TV el programa de Isabel Genio, Surprais, Surprais.
Acompaña-me, una noche más.
Isabel Genio sonríe a la cámara con cara de complicidad, guiña un ojo y llama a una señorita del público (Susana) que se dedica al frontenis y que tiene que asistir a una reunión de practicantes de este gran deporte. Susana no sabe qué ponerse para la reunión y ha visto en la tele un vestido de un diseñador que le ha gustado mucho, pero que no puede adquirir por falta de medios. En esto entra Naomí Campbell embutida en un vestido de cerdita y Susana se lleva las manos a la cara y grita. Es el vestido de sus sueños con el que podrá asistir a la reunión de frontenis, que va y se lo entrega nada más y nada menos que el diseñador que ella tanto admira.
Entonces luego, más adelante, como Isabel es asín, quiere darle una grata sorpresa al diseñador y trae a su amigo de toda la vida Boris Izaguirre, pero a su vez Boris es sorprendido por Campbell, que es su diosa.
(Todos se abrazan y emiten gritos)
Isabel, que es tan piadosa, piensa, pobre chica Naomí no se vaya a ir de vacío, así que, conocedora de su afición por lo español, incluyendo en lo español a Joaquín Cortés, le regala los siguientes artícuos, por este orden de aparición:
una guitarra
un chupa chups
una fregona
una tortilla de patata
artículos que resultan ser, todos ellos, invención española (oh). Naomi coge la guitarra al revés, con un arte que tira patrás, abre el ch-ch, lo chupa con entusiasmo (se oyen sonidos guturales entre el público masculino), pega un gritito al ver la tortilla de patata y acto seguido se tira al suelo a admirar las tiras de la fregona, pues según afirma, no ha visto una en su vida. Pregunta a Isabel sobre su absorbencia y sus beneficios. Se inicia una interesante conversación femenina sobre los mochos, mientras Boris y su amigo el diseñador se tocan respectivamente los otros mochos.
Todos contentos salen del escenario, chupachups, tortilla, guitarra y fregona en mano.
Maldito el día en el que quitaron los dos rombos.


Cuchillo de Palo
12.03.07
Todo lo demás, Lo malo
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Sr. Director
exijo que me devuelvan el post que me acaban de robar

Cuchillo de Palo
12.03.07
Todo lo demás
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Atención, pregunta

¿SI ME PASAN LAS MISMAS COSAS QUE A LOS IMPORTANTES eNtoNceS quiere decir que YO TAMBIÉN SOY IMPORTANTE?
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Y más que tenemos en común todavía!:
- a las dos nos gusta la música

- viajar …

- salir con los amigos a bailar

- las distancias cortas…

- las dos tenemos nuestra propia “religión”

- y la regla….
…..¿o ya no?

Cuchillo de Palo
21.02.07
Todo lo demás
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Acabo de mirar mi cuenta y_
_ joder….
…es que aún es día 20 y yo,
como ella…

…no llego a fin de mes
(me consuela saber que me pasa lo mismo que a los importantes)

Cuchillo de Palo
21.02.07
Lo bueno
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Síndromes

No es verdad eso que dicen de los límites indefinidos cuando hablan de que tal o cual asunto se sitúa en ese límite borroso en el que la ley no está clara. No es verdad y lo he descubierto en las carnes ajenas a lo largo de mis últimos viajes. Cuanto más te acercas al borde de algo más claro está ese borde: Roncal es el último valle de Navarra antes de Aragón, y sus habitantes son más reivindicativos y sienten EuskalHerría en su sangre más que los de Pamplona. En las fronteras los odios se incrementan. El taxista Andoni es de Valcarlos, un pueblo aduanero que es mitad francés mitad navarro. El taxista Andoni tiene una monovolumen y lleva a peregrinos de un lado para otro cruzando fronteras diariamente. Nos dijo: “tened clara una cosa: no hay francés bueno” –menos los que yo hago, pensé-. D. José es de Ordesa y suele ir semanalmente al país vecino, pero cuando nos llevaba a ver sarrios se levantaba de repente con gran sobresalto y nos arrebataba los prismáticos de un tirón cada vez que veía que algo se movía en el horizonte. Mirad! Son franceses! Mécaguen!.
Parece que algunos sufren todavía el síndrome de la invasión napoleónica Y en cambio cuando se mira un mapa las fronteras encajan tan bien entre sí, son como las dos partes de una nuez, como ese caramelo tofee que se pega a las muelas, esos bordes que se acoplan tan bien el uno al otro.
En las casas la situación no es mucho mejor. Cuando mis padres se mudaron cambiaron su cama de matrimonio de colchón único por dos colchones unidos. Ahora cada uno sabe cuál es su límite y a partir de dónde no puede invadir el espacio ajeno. Los vecinos de enfrente les tienen envidia porque su plaza de garaje es más cómoda y dejan la basura maloliente en el rellano como castigo y el portero del edificio se lleva mal con el de al lado porque le echa las hojas secas a su trozo de acera.
Sin embargo he comprobado que no hay nada más placentero que violar los límites, cortarlos con cuchillo de carnicero en pequeñas rodajas muy finas. Hacer pandi con los vecinos, irme al otro barrio y volver, situar un pie bajo la lluvia y otro donde no llueve. E invadir la casa de superchurri y decirle esta casa también es mía eh. Abrir su nevera, comer su comida, ponerme su ropa y usar sus toallas. Y luego dejarlo todo muy muy desordenado, para poder sentirme como en casa.
Porque ponerle puertas al campo es, realmente, de subnormales. Qué quieren que les diga.

Cuchillo de Palo
17.01.07
Lo malo
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Momentazos compartidos

El otro día, a la vuelta de un viaje del África Negra, mi nenuco comenzó a deshacer su mochila e inauguró la sección “estos son los regalos que te he traído, chata” que, después de haber sufrido la de “ven que te voy a enseñar las fotos del tour” (950 instantáneas aprox), es realmente gratificante. Ya inmersos en este momentazo obsequios soy sorprendida por un hipopótamo de madera “para compartir”, para compartir cómo, le digo, para compartir en nuestra casa, me dice, pero si no vivimos juntos, chorlito (se encoge de hombros). He de confesar que esta frase me hace verdadera ilusión aunque sé que se trata de una ida de olla en toda regla y que él en ningún momento ha pensado en las consecuencias inmediatas que en una mujer puede producir la expresión “nuestra casa”.
Menos mal, digo, que una tiene el culo pelado de la espontaneidad masculina y que sabe que no debe tomar en serio este tipo de manifestaciones, pues esta pasada noche sin ir más lejos (no haciendo ni un mes del regalo), sentada yo en la parte trasera del coche de un amigo de mi nenuco, voy y veo al hipopótamo recostado en el asiento y pienso, no puede ser, pero sí es, y cuando nos bajamos le echo un pequeño discurso en medio de la lluvia y me dice, es que le gustó mucho, ya, pero era un regalo a medias para los dos y veo que palidece.
- Ah, es que se me había olvidado
- Menudo paraguas, así cualquiera pasea bajo la lluvia- le espetan los camareros del bar de debajo de SU casa (recordatorio de que no compartimos). Nenuco me abraza fuerte para hacerles ver “ésta es mi chica” y yo les sonrío aunque lo que realmente me apetece es cerrarle el paraguas en la cabeza. Pongo cara de acelga durante un rato sin resultado satisfactorio y decido pasar a otra táctica.
Al meternos en la cama me acurruco en el hueco que queda entre la almohada y su hombro, como siempre, y en tono delicado pero reprochante comienzo a darle su parte:
- Cariño, creo que deberías compensarme por esto, no por el hecho de haberlo regalado, que evidentemente me molesta, sino por el hecho de haber olvidado que era un regalo común, porque oye, si de repente al chico le hace tanta ilusión pues entiendo que te veas en un apuro y se lo regales, que acaba de llegar de Alemania el chaval y se vuelve en dos días y el animalillo le traerá sabores tropicales en medio de la nieve, pero claro, de ahí a que olvides…..
- jjjjjjjj
(se ha quedado sopa),
profundo ronquido cuya onomatopeya no se me ocurre reproducir de mejor manera que ésta: http://youtube.com/watch?v=u_9Q4kw_gVw
Paso el resto de la noche dando vueltas en la cama, intentando molestar lo máximo posible, pues esto del insomnio en soledad no me va en absoluto pero sólo obtengo por respuesta “jjjjjjjj”, “jjjjjj”, en sus distintas intensidades. Sin embargo creo que debe haber notado algo, porque esta mañana está especialmente simpático, optando yo por adoptar esa actitud como de que la cosa no va conmigo.
Seguro que no tiene ni idea de lo que me ronda por la cabeza.
Dice el dicho que la venganza se sirve en plato frío y que a cada cerdo le llega su San Martín.

Cuchillo de Palo
20.12.06
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Cortázar
Suelo acudir a las salas de espera de las consultas médicas ávida de datos sociológicos que me permitan escribir estos relatitos. Y mi avidez es casi siempre saciada, en especial esta tarde que me encontraba yo en la consulta de un traumatólogo de renombre, de esos que salen en los periódicos por haber sido los primeros en traerse técnicas estadounidenses y con consulta acorde a su fama, todo muy zen y muy de restaurante creativo -como a los que me lleva mi nenuco, cuyos menús no soy capaz de comprender-. El resultado de hoy, altamente satisfactorio: dos sujetos de mediana edad (él y ella) ataviados con vestimentas de tenis (sí), ella con jersey de algodón a rayas rosas y grises y cuello blanco, él con la clásica teba que me saca de quicio y dirigiéndose en estos términos a su (mujer?/ chati?/ amiguita?):
- pregúntale a tu hermano cuándo organizamos la esquiada de la que hablamos el otro día
- será la primera semana de diciembre- dice ella
- uff, es la del puente, preferiría ir cuando no haya tanta chusma
En esto que abro yo un libro de Cortázar para impresionarles y debe ser que lo consigo porque a ella se le cae el móvil al suelo y se le parte en tres pedazos. Él la consuela apuntando un “te pongo uno con bluetooth y te saco esta noche a cenar”. La saca. (Yo, mujer previsora, tengo para cada ocasión en la que un hombre me propone “sacarme” una serie de collares y correas de lo más fashion compradas en la “Perroquería Vip” del Barrio de Salamanca).
Me llama la enfermera a consulta y cierro el libro que no he sido capaz de empezar por atender la conversación de los especímenes. El médico me abronca por no traerle las pruebas (es que se las ha comido el perro, le digo).
En el autobús de vuelta que cruza medio Madrid intento volver a leer a Cortázar, pero en esto que me llama mi nenuco y me interrumpe la lectura del primer párrafo, y cuando la reanudo me llama mi madre:
- qué te ha dicho
- que a lo mejor me tienen que cortar el alerón izquierdo de los ligamentos- ya con ganas de colgar
- qué cosas más raras dicen los médicos, hija
- sus razones tendrán, mamá
- pues cuando lo entiendas me lo cuentas
Unos chicos con gafas de pasta que acaban de subirse miran mi libro y comienzan a hablar sobre los créditos de las asignaturas, esos que nunca entenderé porque nunca padecí, que si en filología lo han apañado mejor que en filosofía y que vaya por dios que con el profesor fulano de tal es fácil aprobar pero no se aprende nada.
(gafapastas de mierda)
Cuando veo que se callan vuelvo a abrir el libro por la página 9 (realmente debería ser la 1, nunca entenderé por qué los libros empiezan siempre por la página 9), vienen curvas y los gafotas se asen a la barra de arriba para no caer y el olor que me invade es tal que cierro el libro de golpe, contengo la respiración hasta enrojecer y descubro entonces la verdadera razón de los médicos para cortar los alerones.
Esta noche, con suerte, llegaré a la página 10.

Cuchillo de Palo
13.11.06
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Lista
Hoy, que me he dedicado a hacer de mujer cosmopolita, mujer moderna donde las haya, mujer a la que tan sólo le falta un maletín en mano y un traje sastre como dicen los vascos para ser una yuppie total, pues hoy, digo, que me he dedicado a dármelas de lo que no soy me las han dado, pero de verdad.
En mi papel de mujer viajera, que coge aviones, que no escucha la locución del sobrecargo sobre medidas de seguridad porque podría recitarlas de memoria en castellano, inglés y catalán, que conoce las calles de la ciudad de donde parte y de la ciudad a donde llega, en fin, en ese papel odioso, he intentado coger un taxi en el aeropuerto de destino a eso de las 23:40 pero era tan grande la cola de espera y en la misma proporción tan grande la ausencia de taxis que he decidido coger el autobús que te lleva al centro de la ciudad en un periquete, por un precio mucho más moderado, y de paso me he dedicado a mirar por encima del hombro a los pobres hombres que hacían cola educadamente en fila india y les he llamado pringados por dentro con sonrisa de mala persona.
Sin embargo, oh cielos, el autobús ha tardado el doble en llegar, el doble en irse y el doble en el trayecto, durante el cual una pareja perroflauta de ¿cantantes? de Almería, guitarra en mano, ha intentado entablar conversación conmigo, así como compartir taxi a la llegada. Yo, que ya voy de enteradilla de estos temas, he declinado la invitación haciéndome la despistada con mi ipod y mi libro (si hubieran sido listos habrían caído en que no son posibles ambas cosas a la vez). Y para evitar que me pasara lo que me pasó aquella vez que me hice amiga de dos italianos que me acompañaron desde el aeropuerto hasta el hotel y que después se dedicaron a llamarme por teléfono a horas intempestivas desde Brasil (?) y luego desde números privados durante meses, he preferido ser una borde porque de hecho, saben, soy una borde. Nací así y no puedo evitarlo. Y desde luego es la primera impresión que doy a no ser que me conozcan cuando estoy borracha. Entonces soy muy simpática -pregúntenle a mi chirli-. Él sin embargo se habría puesto a tocar la guitarra gustoso con la pareja de Almería (pareja por número, que eran los dos más de pelo en pecho que Sandokán), se habrían hecho amigos, intercambiado teléfonos y probablemente habrían viajado juntos al Africa Negra en un par de años. Mi socia habría hecho algo parecido, aunque ella no tiene problemas de acoso. Pero mejor dejo el tema.
Y ya en el centro de la ciudad, a eso de las 00:40 (si hubiera cogido el taxi en el aeropuerto ya habría llegado a mi destino que hoy era la casa de mi tía) he vagabundeado calle arriba calle abajo, en busca de uno de esos coches amarillos y negros tan característicos de esta encantadora ciudad que tuviera a bien detenerse por dinero, mucho dinero, o simplemente por cierta solidaridad ante mi estado físico y emocional que ya comenzaba a ser precario.
Cuando me disponía a enviar sms de ayuda, a eso de la 1:15 y tras intentar ser violada en innumerables ocasiones por los viandantes, una pequeña lucecita verde me ha salvado y en su interior un conductor bizco o tuerto, no sé bien, se ha apiadado de mí y me ha invitado a subir. A cambio de la larga espera he sido obsequiada con una interesante enciclopedia en lujosos volúmenes sobre la problemática del exceso de licencias en España, la precariedad de las tarifas y los “agujeros negros” del gremio. Es todo culpa de los ayuntamientos, me dice mirándome con esos ojitos.
Luego ha resultado que la llave de casa de mi tía no abría. Mi tía se ha despertado. Me ha orfecido sobaos con leche. Me ha enseñado fotos de mi abuelo. Es que ya me he desvelado, me dice. Claro, son las 02:00 am, no te vas a desvelar.
Vaya, si hubiera sido más simpática y sociable habría llegado mucho antes, me habría ahorrado la ingesta de bollería industrial revenida y probablemente tendría dos nuevos amigos agitanados con los que viajar a lugares exóticos. Pero qué quieren que les diga.

Cuchillo de Palo
16.10.06
Lo bueno
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