Secciones Fijas

La reunión del tupersex

Está bien.

Eramos unas diez mujeres cuando apareció una chica joven con una inmensa maleta detrás suyo.

Colocó toda una serie de artilugios sobre la mesa y empezó dicéndonos que cogiéramos kleenex. A mí, al oirla, me entró un sudor frío pensando que quizá me iba a encontrar en una de esas obras de teatro que te hacen participar sin tú quererlo.

Empezó con los aceites esenciales, de sabor a coco, de olor a fresa, el aceite de seda, el tubo de chocolate que no pringa y que se extiende con un pincel…

Después aparecieron los consoladores, increíbles, inmensos, siderales, de colores, con perlitas dentro que al apretarlos se notaba la vibración.

De repente la vendedora cogió uno de ellos y se lo puso entre las piernas… vestida, sin embargo; y lo fue pasando para que cada una lo probáramos; obedientes lo probamos, de entrepierna en entrepierna, entre risas entrecortadas.

Anillas para el retraso de la eyaculación, una funda para masturbar miembros… Lubricantes, crema de mentol que alarga el placer y provoca la erección, todo era muy cálido y las risas algo más flojas.

Un set de viaje: un set de 4 miembros en silicona con lengua incorporada.

Y finalmente compramos, tuvieron éxito los consoladores y los aceites de sabores.

Yo me compré un huevo rosa vibrante que se introduce en la vagina y que se acciona con un mando a distancia.

La imaginación al poder, caballeros.


La Negra

15.04.07
Todo lo demás
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Le boudoir

 

¿Por qué raramente a una mujer le apetece entrar en un sex shop?

Porque un sex shop está hecho y pensado para hombres. Son frios, la disposición de los artilugios y de las películas se parece más a la de un almacen que a la de una tienda, y allá dentro la mente te invita a cualquier cosa que no sea sexo.

No hay espacio para el juego, ni para el consumo desenfrenado.

Será por eso, o por otra cosa, que ha aparecido algo más sugerente. En Barcelona se llama Le boudoir.

Es una tienda donde igual puedes comprar un conjunto de lencería que unas esposas de seda; un pijama transparente o un vibra I-Pod, un estimulador vaginal y reforzador de la musculatura vaginal o un vibrador semisalpicable (!!!!). O una maravillosas pezoneras de cristales con agujero.

Una tienda donde ir a imaginar y a pasar el rato decidiendo qué te vas a quedar o qué vas a regalar…

Es una gran apuesta.

Queda pendiente el Tupper Sex que por problemas de agenda hemos tenido que aplazar. Pero, lo prometido es deuda.


La Negra

09.03.07
Lo malo
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Tupper Sex

El día 4 de marzo tengo una cita ineludible con mis diez amigas: tenemos un Tupper Sex.

Es decir, nos reuniremos al calor de la lumbre de una casa para oir cómo una señorita nos presenta los últimos artilugios sexuales para amenizar, mejorar o cambiar nuestra vida sexual.

Estamos obligadas a comprar algo como mínimo de 10 €, pero sobre todo, nosotras, las amigas, estamos interesadas en el intercambio de pareceres y conocimientos sexuales que van a redundar sin duda, en beneficio de todos.

En fin, queridos todos. Nuestra próxima cita, el día 5.


La Negra

08.02.07
Todo lo demás
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